AUTOBIOGRAFIA

HÉCTOR DÍAZ

HECPEQSi me retrotraigo a mi infancia no hago mas que recordarme viviendo en una amplia casa colonial de Caracas llena de frondosos árboles y plantas de flores en macetas, aves en una enorme pajarera de mi padre al cuidado siempre de una nana de rasgos indios de cabello muy largo, analfabeta pero ávida para relatar fabulas y cuentos del folklore venezolano como tío tigre y tío conejo; tenía 8 años de edad cuando sentado en el piso representaba a esos personajes y los coloreaba con creyones fue mi nana Carmen la que me describía de manera detallada sus fábulas. Los paisajes compuestos por campos, cultivos, selvas, rios, casas y sus personajes que rondaban por mi mente infantil lo que me motivaba a llevarlos de una manera entremezclada de la ingenuidad por parte de mi nana Carmen y mi niñez. Explorando las formas mediante el dibujo y el color sobre pliegos de papel marrón o cartulina. Por otro lado mi padre viajo a varios países Europeos y no hacía otro cosa que contarnos sobre Toledo, Jardines de Versalles y el museo del Prado en España donde observo de cerca los originales de Diego Velásquez y sus visitas al museo de Louvre, Diego Velásquez es un pintor que admiro mucho y yo me decía en ese momento: quiero tener la perfección de Velásquez.
HECPEQ2Ya a los 10 años era un niño que más o menos conocía la Idiosincrasia de los países Latinoamericanos. Recuerdo con claridad los mercados coloridos de Lima, los murales espectaculares de Sigueiros, Rivera y Orozco en México DF. Prefería estar dibujando y pintando que mis actividades escolares, mis vacaciones a la casa de campo de mis padres “Capaya” fueron y son motivos de muchas de mis obras, recuerdo de esa casa las flores rojas de Heliconias llamadas coloquialmente Riki Riki, al igual el hecho de pescar ya que existía un río con muchísima faunas acuáticas. Al mismo tiempo era un alumno muy sobresaliente en mis clases de pintura, pintábamos al natural o con revistas de reproducciones de pintores Venezolanos. Luego en mi adolescencia realicé talleres de figura humana, rostros pero todo bajo normas muy académicas con Gustavo Castillo (egresado de la Cristóbal Rojas) profesor particular, gracias a el obtengo soltura, conozco el arte contemporáneo, hago mis primeras investigaciones en las bibliotecas de arte, investigo sobre pintores contemporáneos. Conocí por casualidad a la maestra de maestros Luisa Richter, Ese mismo día me hizo correcciones de unas obras que tenía en la librería y me invitó a que conociera su casa y su taller. Desde hace 12 años mantenemos una bella amistad y ha sido piedra angular en mi formación, recomendándome lecturas, meditación, investigación, filosofía; en fin me he convertido en hijo adoptivo de esta bella señora que Alemania le regaló a Venezuela. Conjuntamente Diego Barboza ( ), con su tono de voz característico, bigotes alargados y chalecos coloridos, visitaba con frecuencia la librería de mi Padre para comprar también sus materiales, siendo vecino del local; años mas tarde me lo presentan y me dicen que es pionero del arte conceptual en Venezuela trayéndolo de Londres en la década de los 70.

Su esposa Doris Spencer también me llenó de estimulo; ambos vieron algo bueno en mí y Diego Barboza siempre me decía que llegaría muy lejos en el arte y que no abandonara jamás mis metas, que las convirtiera en mi amante por siempre. Una vez también me dijo: – “Es hora de quemar las velas, ahora o nunca”. Me nutrí mucho de Barboza; de él, vienen mis primeros collages; realicé dos talleres en la Armando Reveron con Heriberto Escobar, recibiendo clases de pintura como oyente, luego un taller en el Ateneo de Caracas con Pedro León Zapata, el cual concluyó con una exposición en el Museo Bárbaro Rivas de Petare y un taller con Onofre Frías actualmente; pero me considero en esencia autodidacta y aunque me he nutrido de grandes maestros he tratado de no caer en la trampa inconsciente de imitarlos. Estoy en la búsqueda de un estilo propio y de llegar a la meta que me propuse a muy temprana edad, ha sabiendas que la carrera es difícil y muy lento el proceso. No dejo de trabajar para lograr mis objetivos en búsqueda de la perfección y de transmitir con mi pintura una pequeña parte de mi vida.