Hector Díaz y su pintura

Él empezó a pintar y dibujar desde los ocho (8) años con creyones sobre papel, viviendo en un casa colonial rodeada de una vegetación tropical; con doce (12) años ya se metió con ensayos de colores de óleo sobre papel y pasteles, y así era el mundo de su niñez al lado del aprendizaje en el colegio. Hector Díaz frecuentemente viajó con sus padres al interior de Venezuela, y de sus sorprendentes paisajes le gustó fotografiar los encuentros visuales tropicales. Cuando los museos en Caracas mostraban exposiciones internacionales, Hector fue a conocerlos, y así se abrieron ventanas al acontecer internacional en el arte. Hector Díaz a la edad de diez (10) años, viaja al Valle Sagrado de los Incas (Machu Pichu), y recibió impulsos de la conciencia que se vive en Latinoamérica, y cómo se mezcla éste acontecer de las raíces de los indios con el hecho internacional; cuando subió a las Pirámides de México se dió cuenta que se vive en el Continente Latinoamericano una unidad o mezcla étnica continuamente con los indígenas. Hoy día metido en la empresa familiar, su gran pasión y necesidad es vivir y expresarse con la pintura; cuando él, se puede decir, el pintor, Hector Díaz, se mete dentro de su estudio enfrente de sus lienzos y pinta; él sabe que la investigación pictórica se mueve siempre entre la propia fantasía y ésta necesidad de expresar eso pintando; realizar composiciones con flores, abstracciones, atmósfera, collage, entretejan su vida cotidiana; pintar, significa aventura, felicidad y camino. Luisa Richter Ccs, 2009